lunes, 9 de marzo de 2009

El ex consejero de Murcia detenido es veterinario, empresario, político... y, sobre todo, un hombre con suerte

MADRID.- Desde luego, los hay que tienen mucha suerte. La tuvo Francisco Marqués, ex consejero murciano de Medio Ambiente, ex delegado del Gobierno, actual presidente de la Hermandad Farmacéutica del Mediterráneo (Hefame) y ahora detenido por supuestos delitos de cohecho y blanqueo de capitales a cuenta de la recalificación fraudulenta de la finca La Zerrichera cuando era propiedad del empresario Trinitario Casanova. Esto se escribe hoy en www.elconfidencial.com

El secreto del sumario aún no deja saber de qué puede estar imputado, pero ya se ha filtrado que la investigación patrimonial a Marqués es la que ha dado lugar a su detención. Se trata de un asunto concerniente a la pretendida urbanización de una finca en Águilas, La Zerrichera, protegida como ZEPA y en la que intervinieron, además del ex consejero, otro consejero que sigue en el Gobierno, Joaquin Bascuñana, el actual alcalde de Águilas, varios concejales, funcionarios regionales y el citado Casanova.

De todas formas, suerte tuvo aquel joven veterinario vallisoletano que llegó a trabajar a Murcia en la empresa charcutera ElPozo y, tras su paso por una concejalía del ayuntamiento de Fuente Álamo, fue elevado a mediados de los noventa por el presidente regional Ramón Luis Valcácel a responsable de la Consejería de Sanidad.

Su toque afortunado queda confirmado por la oportunidad. Su detención en Madrid, el miércoles pasado, y los posteriores avatares judiciales que siguen y seguirían han quedado “tapados” y circunscritos a una lectura mediática provincial gracias a la que está cayendo a nivel nacional por las investigaciones del juez Garzón sobre el PP en Madrid y Valencia. Lo demás son tonterías; lo de Marqués es suerte.

La tiene efectivamente aquel joven veterinario concejal que fue designado después de su polémico paso por la Consejería de Sanidad, epidemia de legionella con origen encubierto incluida en 2002, a la Delegación del Gobierno en Murcia en 2003.

La siguió teniendo a pesar de que apenas cuatro meses después de obtener ese puesto auspiciado por el presidente Valcárcel, quien lo parecía designarlo así como delfín, perdió la silla arrastrado por la derrota electoral popular del 14-M. Sí porque, sólo tres meses después, el mismo que lo aupó a la Delegación lo repescó para su gobierno regional como consejero de Medio Ambiente e Industria.

Y ahí empezó la historia de la recalificación de la finca La Zerrichera, terreno de nuevo regadío protegido como ZEPA por la UE en la que el empresario Casanova pretendía construir uno de los tantos complejos residenciales de golf y chalecitos que asolan la costa mediterránea.

Marqués auspició la recalificación propicia como consejero de Medio Ambiente, con una serie de decisiones en combinación con el entonces consejero de Obras Públicas, Joaquín Bacuñana y apoyada colegialmente por el gabinete regional presidido por Ramón Luis Valcárcel. La denuncia de los ambientalistas de Ecologistas en Acción y ANSE seguida por la del PSOE ha propiciado esta investigación que ha arrojado a Marqués a los calabozos.

Como no era de esperar, dada la suerte del personaje Marqués, el presidente regional Ramón Luis Valcárcel se desentiende ahora de las actividades en su Gobierno de aquel que fuera considerado su delfín diciendo que no pone la mano en el fuego “por nadie” y que “si una persona se enriquece ilícitamente, nunca es acción de gobierno, es acción personal”.

En su argumentario, Valcárcel confunde, a la manera pujolista, su partido con la patria chica pues asegura que “han sido 43 ocasiones en las que se ha dañado a la Región y 41 se han archivado”, refiriéndose muy inexactamente a las causas judiciales abiertas contra altos cargos del PP en Murcia.

A pesar de todo lo anterior, lo que sí parece claro es que la suerte de Francisco Marqués esta vez sí que está echada. Y no en el sentido en que hasta la fecha ha sido el habitual.

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