martes, 14 de marzo de 2017

Inestabilidad, ¿qué inestabilidad? / Ángel Montiel *

¿El Gobierno gobierna? La pregunta es pertinente, porque con lo que tiene encima el jefe del Ejecutivo este es uno de los prejuicios que maneja la oposición. ¿Hay una cierta parálisis a la espera de acontecimientos? Los adversarios políticos socialistas, como el castellanomanchego Page, han aprovechado que el Tajo pasa por el Trasvase para tirar su chinita y despejar sus responsabilidades aludiendo a la situación crítica de la política murciana, pero no es el único.

También hay avisos de donde menos (¿y por qué de donde menos? Tal vez de donde más) se espera, como Aena, una empresa de capital mayoritariamente público que parece haber dado marcha atrás en el compromiso formalmente adquirido a principios de este año de cerrar el aeropuerto de San Javier, previo pago de su importe, 35 millones, para desatascar la situación de Corvera. El Gobierno quiere gobernar, pero hay agentes importantes, no sólo políticos, que se lo quieren poner difícil bajo pretexto de su supuesta debilidad. Y esto podría abundar, en la práctica, en su debilidad, haciendo desaparecer el precautorio ´supuesta´.

Peligro en Las Gaunas.
Pero Pedro Antonio Sánchez parece mostrar una fortaleza insólita. Dicen en su entorno que tal vez después de cerrar su despacho y marcharse a casa le bulla la procesión por dentro, pero en ´horario laboral´ se mantiene como si no hubiera espadas bailando sobre su cabeza. Despacha con sus consejeros, mantiene viva la agenda y desarrolla una potente actividad, como si la amenza judicial no fuera con él. Se puede entender que así sea, pues si mostrara síntomas de cansancio o de afectación contagiaría a su entorno una inquietud que, de momento, permanece soterrada. 

El fuerte apoyo que recibe de las altas instancias del PP y la fortaleza que muestran tanto su Gobierno como la estructura regional de su partido, en la que sólo se han detectado unas contadas fugas de concejales muy localizados, tal vez sean la gasolina que alimenta ese motor incansable, decidido a atravesar la tormenta perfecta que se abate sobre su persona.

¿El Gobierno gobierna? Parece incluso que sobreactúa. Hoy mismo se escenifica un gran acto en apoyo del Corredor Mediterráneo, promovido por la Asociación Murciana de la Empresa Familiar junto a la organización de los empresarios valencianos, y mañana, sin tregua, está previsto sacar a concurso la gestión del Aeropuerto de Corvera, uno de los epígrafes principales de la ´política heredada´ de Valcárcel, de cuando el crack de los ´grandes proyectos´ regionales.

En esta última cuestión parece detectarse un punto de susceptibilidad por parte del Gobierno respecto a la actitud de Aena, que allá por febrero pidió un plazo para cerrar su compromiso previo con los Gobiernos central y regional y dar carpetazo a San Javier alegando oficialmente la necesitad de tomar en consideración informes interiores para después sugerir a través de los medios de comunicación que su reserva se justifica en la ´inestabilidad política regional´.

La reacción del Gobierno no se ha hecho esperar. Ha desempolvado los pliegos del concurso público y mañana los lanza como cebo a los posibles operadores que puedan sentirse motivados por Corvera. El Gobierno no está dispuesto a que Aena le siga mareando la perdiz, y menos a que introduzca sutilmente ´pretextos políticos´ en una operación meramente comercial. Este intento de referirse a la situación política para sacar tajada en los convenios recuerda al Gobierno las artimañas de Sacyr, la primera concesionaria, que jugueteó en el periodo de transición entre Valcárcel y PAS, en la etapa de Garre, con los supuestos intereses personales en el proceso sucesorio en la presidencia de la Comunidad, sin éxito en aquel caso.

La diferencia es que Sacyr es una empresa privada, mientras Aena tiene obligaciones públicas, pero, por lo que se ha venido viendo, es tan rocosa como la otra. El Gobierno trabaja como si no existiera un cercano horizonte de incertidumbre, alentado por la energía de su presidente, que se apresta a ser proclamado el próximo sábado presidente regional de su partido. El gran salto adelante. Y no son maoístas.



(*) Columnista