domingo, 19 de marzo de 2017

Podemos y ‘La Trama’ / Pablo Sebastián *

El ‘gobierno en la sombra’, o más bien a la sombra, de Podemos ha lanzado otro eslogan político y ha pasado de ‘la casta’, con la que marcaron a la vieja política del bipartidismo del PP y PSOE, a ‘la trama’ con la que denuncian la connivencia o promiscuidad entre los poderes políticos y económicos como la base de la corrupción.

Un clan esa presunta ‘trama’ que, de manera que espontánea y unas veces organizada, existe y sobre todo existió con los gobiernos mayoritarios de PSOE y PP durante la transición. Pero no como palanca de corrupción tal y como lo denuncia Podemos poniendo a Valencia y Madrid como ejemplos mientras se olvidan de subrayar el caso de Cataluña que es el colmo de la gran corrupción institucional reconvertida ahora en palanca de la secesión.

Eso de la presunta ‘trama’ tiene que ver más con las relaciones de poder y el campo de las influencias entre los ‘poderes fácticos’ y políticos que con la corrupción que va por otros vericuetos.

‘La trama’ existe en países democráticos de forma espontánea u organizada en ‘lobbies’ -que ahora en España se quieren regular- pero en España y en los tiempos del bipartidismo campaba a sus anchas e incluía magnos favores legislativos, económicos y de protección judicial del Gobierno de turno en el beneficio de los poderes económicos y financieros y a no perder de vista los mediáticos y repartos de las licencias audiovisuales o las famosas puertas giratorias.

En realidad y sobre esto de ‘la trama’ se puede decir que Pablo Iglesias ha de intuido algo o ha oído campañas pero no sabe dónde. E igual que ellos ya han empezado a formar parte de ‘la casta’ política con sus vicios y errores también están en ‘la trama’. Porque ¿acaso cree Iglesias que el regalo que ‘la trama’ ha hecho a Podemos con el descarado trato de favor de La Sexta TV les ha caído del cielo, mientras PSOE y C’s están fuera del gran juego audiovisual y a dos velas?

El nuevo reparto cuatripartito del Parlamento ha desactivado en una buena parte esa ‘trama’ que aún colea y la solución final de esta y otras carencias democráticas pasa sobre todo por la separación real de los poderes del Estado que sigue siendo la asignatura pendiente de la transición. Aunque ahora y por primera vez las distancias entre el Ejecutivo y el Legislativo son ciertas pero el poder Judicial (y el policial y CNI, ‘el Leviatán’) sigue en las manos del Gobierno, y el ‘cuarto poder’ de la prensa también, salvo raras excepciones en los medios de Internet.

Ahora bien, vista la pasión de Iglesias y Podemos por controlar a jueces y periodistas, la escasa democracia interna de su organización (que se lo pregunten a Errejón) o la falta de respeto que ellos exhiben a la soberanía nacional y a la cohesión de España, cabe imaginar que Podemos lejos de acabar con ‘la trama’ si llegan al poder la convertirían en un martillo pilón contra la democracia, las libertades y la unidad nacional.

No en vano Iglesias tuvo una oportunidad de haber iniciado en marzo de 2016 la lucha contra la vieja política, la trama y la corrupción permitiendo la investidura de Pedro Sánchez en vez de vetarlo como hicieron para así favorecer a Mariano Rajoy. Iglesias buscaba el ‘sorpasso’ para liquidar el PSOE como su primer escalón en el asalto al cielo del poder con el que sueña para, llegado el caso y parodiando al Rey Sol, decir: ‘la trama soy yo’.


(*) Periodista