lunes, 3 de abril de 2017

El arquitecto Lejarraga y unos señores de Murcia

MADRID.- En los últimos diez años ha parecido como si para el PP no hubiera en Murcia otro arquitecto que el vizcaíno Martín Lejarraga. El gobierno de la región y los ayuntamientos populares de Cieza, La Unión, Cartagena, Lorca, Blanca, Torre Pacheco, Cehegín y Puerto Lumbreras le han concedido 33 obras de prestigio. Presupuesto total: 116.098.876 euros. Y pese a las advertencias de irregularidades de sus colegas de profesión, que vieron venir el caso Auditorio, recoge hoy la revista 'Interviú'.

En pocas ocasiones una circular de un colegio oficial puede llegar a ser tan explícita, tocando su contenido los intereses de un colegiado, como la que emitió el 28 de diciembre de 2007 el Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia. Era la “información colegial” número 64. “Estimados compañeros –comenzaba la nota–, el pasado 26 de diciembre se ha publicado en el BORM [Boletín Oficial de la Región de Murcia] N.º 296 un concurso con intervención de jurado para la redacción de un proyecto de auditorio municipal por el Excmo. Ayuntamiento de Puerto Lumbreras. Tras examinar la convocatoria y el pliego de bases generales de dicho concurso, este colegio considera que no existen garantías suficientes sobre la legalidad de este concurso, por lo que DESACONSEJAMOS –lo decía con énfasis, en negrita y a mayor tamaño– a todos los colegiados que se presenten al concurso citado”. 

Hoy la circular que se muestra en estas páginas constituye una de las evidencias más elocuentes del ambiente de chapuza e irregularidades en el que nació el teatro-auditorio de Puerto Lumbreras, convertido en materia de una investigación judicial y un escándalo político que pueden acabar esta semana con la carrera del presidente de la Región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez. 

PAS, como se le conoce en su tierra, era a la sazón alcalde de Puerto Lumbreras por el PP. El arquitecto vizcaíno Martín Lejarraga siguió en el concurso pese al severo aviso del Colegio de Arquitectos. Pero es que Martín Lejarraga no iba a ciegas, ni tenía razones para temer las advertencias sobre la ilegalidad de la convocatoria. Al fin y al cabo, ya tenía un trato cercano con Pedro Antonio Sánchez. 

“Una farsa” de concurso
El presidente murciano ha negado estos días en la Audiencia Provincial que entre él y Martín Lejarraga hubiera ninguna relación antes de que en 2006 el arquitecto presentara al Ayuntamiento de Puerto Lumbreras un anteproyecto para levantar –sin el preceptivo informe político, como informó interviú hace dos semanas– un teatro-auditorio previo desembolso de seis millones de euros en subvenciones. Sin embargo, para entonces había ya una evidencia gráfica de que el político y Lejarraga se conocían.

Y no se trata de fotos tomadas en secreto, sino de las que el propio ayuntamiento, gobernado por Pedro Antonio Sánchez, incluía en los anuarios que publicaba. Las imágenes han sido aportadas al procedimiento del caso Auditorio por el abogado Ginés Ruiz, que representa a Podemos. 

En el anuario de 2005, en la página dedicada al mes de junio, bajo la noticia “La banda municipal da la bienvenida al verano”, aparece otra información que se diría no menor: “El Ayuntamiento encarga el proyecto del primer teatro local”, titular desarrollado más abajo con esta promesa: “Puerto Lumbreras contará con un teatro multiusos y polivalente. Un edificio contemporáneo rodeado de amplias zonas verdes y espacios abiertos para acoger cualquier tipo de evento socio-cultural”. 

El tono entusiasta no ayudaba a aventurar que ese edificio se pagaría y recibiría oficialmente sin terminar, tras derramas de otros dos millones de euros públicos, y constituiría la pieza principal del hoy conocido como caso Auditorio. Para ilustrar la noticia, el confeccionador del anuario incluyó una foto en la que PAS y el arquitecto observan juntos desde una barandilla el estado de unas obras previas que también fueron concedidas a Martín Lejarraga: una pasarela entre las dos orillas de la rambla Nogalte, con 864.504 euros de presupuesto.

De ¡“concurso ad hoc”! tilda el trato del auditorio el fiscal murciano José Luis Díaz Manzanera en un duro escrito de acusación incorporado al sumario del caso. Manzanera señalaba en noviembre pasado a Martín Lejarraga como “cooperador necesario de un presunto delito continuado de prevaricación”, y le atribuía también delitos de fraude y falsificación de documento. 

El Colegio de Arquitectos tenía razones para el tono de su circular. De forma indirecta lo explica el fiscal en su escrito: “Cuando ya estaba el proyecto del ‘Teatro-Auditorio’ ‘adjudicado a dedo’ por el alcalde, y tras comprobar las quejas que le estaban llegando por parte de los profesionales de la arquitectura y por parte del colegio de arquitectos, en el sentido de que se estaba ya anunciando públicamente, tanto en la página web del ayuntamiento (…) como en la página web del arquitecto Martín Lejarraga, que ese proyecto lo iba a redactar y ejecutar el citado Lejarraga, decidió el alcalde convocar un ‘concurso’ para aparentar que se iba a ‘adjudicar’ de forma legal”. 

Tras explicar largamente las irregularidades de aquella convocatoria, el fiscal concluye: “El concurso fue una farsa”.

Casualmente, en la página web de su estudio de arquitectura, Martín Lejarraga explica así su vocación: “La arquitectura es una cosa épica es como ir a la guerra todos los días la arquitectura es capital sí y fé [sic] y honestidad y voluntad optimismo esperanza descanso memoria un columpio un tobogán”. Con ese texto poético desprovisto de puntos y comas se presenta un artista nacido en Bermeo en 1961, que cuenta con diversos galardones locales y alguno internacional, como el alemán Urban Intervention Award.

Bienio de oro
En 2005, cuando Lejarraga comenzó su relación con el hoy presidente de Murcia, estaba ya ganando “la guerra” de la arquitectura en esa región. Los intentos de Interviú de recabar del arquitecto una versión acerca de sus relaciones con políticos en Murcia han sido vanos. “Solo hablo de mi trabajo, de cuestiones profesionales”, dice Lejarraga a esta revista desde su estudio, con sede en Cartagena.

A falta de más declaraciones, por él hablan sus obras. Y no son pocas, ni pequeñas en presupuesto: sus realizaciones en toda Murcia implican más de 116 millones de euros de gasto público en diez años. “Es, con diferencia, el arquitecto que más ha trabajado para las administraciones aquí”, dice uno de sus competidores, que en su día ya se enfrentó a él recurriendo alguna adjudicación. Invariablemente, las más cuantiosas, casi todo su trabajo importante en Murcia, han procedido de políticos locales del PP bajo la presidencia regional de Ramón Luis Valcárcel. 

El periodo 2006 y 2007, al borde mismo del inicio de la crisis del ladrillo, fue el bienio dorado para el arquitecto Lejarraga. En esos 24 meses no solo obtuvo el encargo del polémico teatro auditorio de Puerto Lumbreras (ocho millones de coste final), sino también la dirección de proyectos como el Museo, Escuela de Música y Centro de Desarrollo Local de la localidad de Blanca (10.115.239 euros) cuando la gobernaba el alcalde popular Rafael Laorden. 

En Lorca, siendo alcalde Francisco Jódar por el PP, le cayó a Lejarraga el campus universitario de Ciencias de la Salud (24.887.355 euros). En Cieza, gobernada por Antonio Tamayo (PP), obtuvo la rehabilitación del convento de San Joaquín y San Pascual (1.616.278 euros). En La Unión, cuando mandaba el popular Francisco Martín Bernabé, el ayuntamiento le adjudicó al arquitecto vasco la dirección de la obra de rehabilitación de la histórica y hermosa Casa del Piñón (3.214.190 euros).

Las principales adjudicaciones obtenidas en ese periodo supusieron un total de 51,8 millones de euros en obras que debía diseñar y dirigir. Aunque una de ellas, el teatro auditorio polivalente de Cehegín (3.9995.365 euros en su primera fase), aún es un esqueleto. Lo concibió y concedió el ayuntamiento gobernado por el popular José Soria, y en 2012 hubo que tirar la toalla por falta de fondos municipales. Hoy, las vigas de acero preparadas en su osamenta esperan tiempos mejores bajo el sol murciano. 

Pleitos e imputaciones
La Guardia Civil investiga la licitación de Cehegín. Otros exalcaldes del PP –como el propio Pedro Antonio Sánchez, en su día regidor de Puerto Lumbreras, hoy presidente regional– han sufrido o se defienden aún de diversas imputaciones en investigaciones judiciales. Rafael Laorden, el de Blanca, por delito medioambiental relacionado con un vertedero ilegal; Antonio Tamayo, de Cieza, por corrupción en la recalificación de terrenos, en el marco del caso Benís.

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