sábado, 10 de junio de 2017

Profesores de la UCAM hacen público un manifiesto de denuncia sobre su precariedad y explotación laboral


MURCIA.- Un grupo indeterminado de profesores de la Universidad Católica de Murcia ha hecho público por consenso un comunicado denunciando la precariedad y explotación laboral que sufren desde hace tiempo y su empeoramiento en este último curso pese a las ganancias de que se presume y el alarde de donaciones multimillonarias al Estado vaticano. Quienes  respaldan su elaboración y difusión justifican mantener su anónimato para evitar represalias por parte de la rectora nominal Josefina García Lozano y del presidente ejecutivo de la Fundación San Antonio, José Luis Mendoza Pérez, titular del centro docente privado no eclesial con afán de lucro, como sería un despido inmediato aduciendo falta de lealtad hacia la empresa.


La precariedad laboral docente es una de las 
señas de identidad que definen a la UCAM

Es curioso contemplar como multitud de instituciones católicas se afanan en defender los “valores cristianos”, significando que la solidaridad, la bondad, el bien común…debieran ser la manera de actuar por la que todos y todas debiéramos apostar. Sin embargo, en cuanto les es posible, contradicen de manera flagrante y descabellada estos principios por los que dicen apostar.

En lo que se refiere a la Universidad Católica San Antonio de Murcia, hay que significar que pese a los importantísimos ingresos que reciben gracias a las matrículas de sus alumnos, cifras desorbitadas que se miden en millones de euros, las medidas de sus gestores hacia sus trabajadores (en este caso hacia los docentes) van encaminadas a una continua explotación y desprofesionalización de los mismos. No en vano, la última directriz de éstos va encaminada a que los docentes tengan que “manejar” una cantidad de alumnos por aula y una cantidad de asignaturas (para cumplir la ya de por sí desorbitada cantidad de créditos de su docencia) difícilmente abordables, al menos, con un mínimo de calidad y dignidad pedagógica y profesional.

Debe ser, que en el caso de esta institución neocatecumenal el Primer escrutinio bautismal o Primo paso’, que ilumina a este movimiento eclesial sobre el significado cristiano del sufrimiento y la cruz, y su relación con los “afectos” y con los bienes, es aplicado solo para sus trabajadores y en ninguna medida para ellos, quienes se reparten el pastel bajo la salvaguardanza de una Fundación.

Dicho ‘Primo paso’, dice lo siguiente:
Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a Él respecto a todo y a todos y les propone “renunciar a todos sus bienes” (Lc 14, 33) por Él y por el Evangelio (cf Mc 8, 35). Poco antes de su pasión les mostró como ejemplo la pobre viuda de Jerusalén que, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir (cf Lc 21, 4). El precepto del desprendimiento de las riquezas es obligatorio para entrar en el Reino de los cielos.

Catecismo 2544
El ultraliberalismo de esta institución, unido a la homofobia y el machismo que rezuman sus paredes, la convierten en un referente en lo relativo a prácticas opresoras contra aquellos que con su trabajo han hecho que esta institución tenga reconocimientos a nivel regional y nacional (aun a pesar de que muchos hubieran preferido no hacerlo. Pero no están dejando el país, quienes nos gobiernan, como para decidir dónde trabajar).

La UCAM sabe a ciencia cierta, que, teniendo en cuenta el caldo de cultivo existente a nivel socioeconómico en nuestro país, si mañana se marchan veinte doctores, pasado mañana habrá doscientos intentando trabajar y ser explotados por estos gestores cuyos principios hace tiempo que se alejaron (si alguna vez lo tuvieron) del bien común y del respeto hacia quienes han hecho crecer a esta institución, pese a la desfachatez de su gestión. Gestores, que deslumbrados por el brillo y categoría que creen les aportan de cara a la sociedad los deportistas de élite y los ruinosos equipos deportivos, se han olvidado de que gestionan una institución de enseñanza superior que cada vez ofrece un peor nivel de formación.

Hay dinero para becas, galas del deporte, primas... pero para pagar a los docentes no, y a base de recortes y más recortes, de exprimir la profesionalidad de sus profesores y su voluntad de dispensar la mejor formación a los alumnos, están abocando a la institución a confirmar su ya de por sí mala fama: una universidad donde comprar el título.

A partir de ahora, que sepan los padres que pagan las matrículas de sus hijos con dificultad o los alumnos que con mucho esfuerzo intentan mejorar su currículum estudiando en la UCAM, que la exclusividad en el trato ya no será tal, y que tendrán que compartir sus clases con 80 o 100 compañeros, dependiendo de la modalidad de estudio que elijan. Imposible que un profesor sobrecargado de docencia, trabajos fin de grado, trabajos fin de máster..., y que además no puede dejar de lado la carrera investigadora, pueda dar un trato personalizado y atender las necesidades de sus alumnos con mediana calidad.

Unas medidas encaminadas a ahorrar dinero a costa de no contratar a nuevos profesores que son necesarios para atender a la importante cantidad de alumnos que se matriculan año tras año, e intentar hacer el ahorro en no pagar a los docentes todas las tareas extras que realizan. La fórmula es magistral: más alumnos, menos profesores, igual a ganancia asegurada a costa de todos ellos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo el apoyo a estos compañeros valientes a pesar de su anonimato. Ya está bien de aguantar a niñatos con papas y mamas en la cúpula de la secta comprándoles títulos y encima echándolo en cara al profesor de turno. Ya está bien de que pongas una nota en el expediente a un alumno y a los meses aparezca aprobado. Ya está bien de que toreen cada vez que vas a reclamar los 10-12 créditos extra que has dado al año a pesar de haber impartido los 32 mínimos. Ya está bien que los decanos estén encima de tu investigación, juzgando sin ser ellos mismo doctores ni estar acreditados. Ya está bien de que nos obliguen a hacer un horario fijo y partido de 9 a 7, sin importar que tengas clase a la hora de comer o más allá de las 7 o un sábado. Ya está bien de impartir clase en unas aulas de casa de muñecas totalmente prefabricadas, mal acondicionadas y cargadas de alumnos quejándose. Ya está bien de vuestros discursos y comentarios neandertales machistas y homófobos, esto incluye a vuestros invitados como Rouco Varela: la mayoría de docentes son mujeres y en vuestra plantilla tenéis gays y lesbianas, pero eso no importa para atacarlo. Ya está bien Señor Mendoza e hijos, ya está bien.

Anónimo dijo...

El máximo apoyo para los profesores de parte de un alumno indignado por los tratos de la universidad en este último año. Los alumnos nos sentimos engañados y estafados tras entrar en una carrera informándonos de un precio fijo de 20.000€, que por supuesto la universidad se negó a dejar por escrito y ahora nos suben 500€ la matricula, cuando muchos no podemos hacer frente a ese precio (aquí la humanidad no importa nada), añadiendo que no la van a subir más en los próximos años, pero nuevamente no quieren dejar nada por escrito. Es indignante que tras pagar 5000€ por alumno tengamos un solo microondas para toda la universidad, una repografía y cafetería que cierran temprano y por no hablar de los altos precios de esta para ser un campus universitario. No me siento identificado con la parte de que los alumnos compran los títulos, pero si es cierto que hay alumnos que de forma mágica aprueban las asignaturas. Pienso que la universidad se ha olvidado de lo que es y le da mas importancia a los deportes que a la propia enseñanza.

Anónimo dijo...

Soy alumno de la Ucam. Muy a mi pesar lo que denuncian los profesores es totalmente cierto.
Si bien en algunas titulaciones aún quedan resquicios de calidad educativa, la masificación de las aulas por un lado y la carga docente que sufren los profesores se están cargando esta universidad. La universidad sea privada o pública debe de estar para formar personas no convertirse en una empresa cuyos únicos objetivos sean la generación de beneficios y el patrocinio por puro marketing del equipo de fútbol y de deportistas de élite.

Anónimo dijo...

Si no fuera por los profesores doctores que no comparten doctrina y, sobre todo, valores con la UCAM, está no existiría. Cuantos profesores no doctores hay en la Universidad? Cuantos doctores sin acreditar? Para trabajar en la pública hay que ser doctor y estar acreditado, mientras tanto a algunos nos ha tocado alguna vez tragar con los Kikos. Pero bueno, es una experiencia más en la vida y en cuanto hemos podido nos hemos ido. La entrada y salida de personal por este motivo es muy alta año tras año, algo que debería ser preocupante.