viernes, 4 de agosto de 2017

Historia oculta de Jesús / Guillermo Herrera *

‘Misha’ fue el verdadero nombre de Jesús de Nazaret, (Yahushúa en hebreo) asegura Gerardo Amaro, lector de registros akáshicos residente en la ciudad de México.

Es un alma muy antigua, poderosay extraordinaria, perteneciente a la bella raza cósmica felina de los leones dorados (igual que en la película ‘Narnia’) que ya había encarnado anteriormente como Buda y Moisés. Buda acabó con el sistema de castas de la India, Jesús con la esclavitud en el imperio romano, y Moisés liberó al pueblo judío de la esclavitud en Egipto.

Moisés negoció con las entidades oscuras, que controlaban al pueblo judío, el final del sacrificio de los primogénitos, a cambio de la sangre de la circuncisión de los niños. A pesar de que el canje mejoró la situación de los judíos, Moisés adquirió un karma de sangre que luego tuvo que pagar con la crucifixión de Jesús.

Jesús no murió en la cruz, y por lo tanto no resucitó. Ingirió una droga que le dieron en una esponja de agua, y entró en coma profundo, del que luego se reanimó. Todo esto se consiguió con la complicidad de Poncio Pilatos, que admiraba al Maestro, y por eso se lavó las manos. Además su esposa Claudia Prócula era devota de Misha.

No sólo existieron doce apóstoles, sino “el grupo de los cien”, es decir 1+99, compuesto de Misha, los doce apóstoles masculinos y un grupo 87 mujeres liderado por María Magdalena, porque la energía del cristianismo original era absolutamente femenina, con la única oposición de Pedro, que era el machista del grupo.

Este grupo de los cien escribió “El libro del Amor” en el que resumió las enseñanzas del cristianismo original. Como no existía la imprenta en aquella época, se hicieron cien copias a mano, una cada miembro del grupo.

Una copia de este libro de hallaba en la Biblioteca de Alejandría, y otra copia, o quizás la misma, se halla actualmente en la Biblioteca del Vaticano secuestrada bajo siete llaves, porque su contenido acabaría con la versión vaticana del cristianismo, que es falsa.

Hay otras copias de este libro en manos privadas, pero lo guardan en muy secreto para no poner su vida en peligro, porque hay mucha mafia en torno a este tema, empeñada en que la Verdad no salga a la luz. Todo saldrá en el momento oportuno, pero no antes.

El Vaticano persiguió a las mujeres, con su “caza de brujas” inquisitorial, porque la energía femenina, propia del cristianismo original, es ingobernable y difícil de manipular, mientras que la energía masculina es más aborregada y fácil de engañar. Dentro de la propia Iglesia Romana, se marginó a las mujeres evitando darles cargos de autoridad.

Dicha caza de brujas bajó el número de feligreses que iban a las parroquias, y puso en peligro el negocio del cepillo. Para compensarlo, iniciaron el culto a la Virgen María, que volvió a llenar las iglesias. Pero Misha nunca pidió que le adoraran a él, ni mucho menos a su madre, sino únicamente al Padre Creador.

Después de la ‘resurrección’, que en realidad fue una reanimación, Misha huyó de Israel con María Magdalena y se refugió en el sur de Francia (otros dicen que huyó a Cachemira). Su tumba y su descendencia, que fue y es numerosa, es el gran secreto de los secretos, del que habla “El código Da Vinci”, y que muy poca gente conoce. Parece que el linaje de los Merovingios, primeros reyes de Francia, llevaba sangre de Misha.

Actualmente Gerardo Amaro está reescribiendo “El libro del Amor” sacando poco a poco toda la información del registro akáshico, que no se puede borrar. Ya lo diré cuando salga a la luz.

Mientras tanto Amaro ha escrito “El libro más pequeño del mundo, con las verdades más grandes del mundo”, muy interesante de leer, que está dividido en cuatro partes y se puede descargar en PDF gratuitamente a través de este enlace:

Según otras revelaciones, las razas cósmicas felinas han sido absolutamente benefactoras y aliadas de la Humanidad, y han librado muchas guerras contra las razas reptiles. Cuentan que los dinosaurios fueron sembrados por razas reptiles y, como eran un peligro para la especie humana, fueron destruidos por razas felinas, según registros cósmicos. Con estos precedentes no me extrañaría que la Segunda Venida del Maestro no fuera otra cosa que una guerra de las razas felinas para acabar con los muchos seres reptiloides que infectan nuestro planeta. ¡Que se haga la Voluntad del Creador!



(*) Periodista

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